El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo Si me he detenido un poco en hacer esta triste pintura del Glandier no es porque haya encontrado la ocasión dramática para «crear la atmósfera» necesaria para los dramas que van a desarrollarse ante los ojos del lector, ya que, en realidad, mi principal preocupación, en todo este caso, consistirá en ser lo más directo posible. No tengo la pretensión de ser un escritor. Quien dice escritor dice, casi siempre, novelista y, ¡por Dios!, el misterio del Cuarto Amarillo está lo suficientemente cargado de trágico horror real como para precisar de la literatura. No soy y no quiero ser más que un fiel «cronista». Como debo relatar el acontecimiento, sitúo este acontecimiento en su marco, eso es todo. Es perfectamente natural que sepan ustedes dónde suceden las cosas.