El Misterio del cuarto amarillo

El Misterio del cuarto amarillo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era un hombre que podía tener unos cincuenta años. Tenía una hermosa cabeza, el pelo entrecano, la tez mate, el perfil duro; la frente era prominente; la barbilla y las mejillas estaban cuidadosamente afeitadas; los labios, sin bigote, delicadamente dibujados; los ojos, algo pequeños y redondos, se clavaban en las personas con una mirada inquisidora que extrañaba e inquietaba. Esbelto y de mediana estatura, su aspecto general era elegante y simpático. Nada tenía del vulgar policía. Era un gran artista en su género, y él lo sabía; se podía percibir que tenía una elevada idea de sí mismo. El tono de su conversación era el de una persona escéptica y desengañada. Su extraña profesión le había hecho frecuentar tantos crímenes y bajezas, que habría resultado inexplicable que no le endureciera un poco los sentimientos, según la curiosa expresión de Rouletabille.

Larsan volvió la cabeza al oír el ruido de un coche a sus espaldas. Reconocimos el cabriolé que, en la estación de Épinay, había llevado al juez de instrucción y a su secretario.

—¡Mire! —dijo Frédéric Larsan—. ¿Usted quería hablar con Robert Darzac? ¡Ahí está!



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker