El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo
Además, ahora mismo, voy a dar el plano del pabellón. No tenía más que una planta baja, a la que se accedía por unos escalones, y un desván bastante elevado «que no nos ocupará de ninguna manera». Así pues, ofrezco al lector el plano de la planta baja en toda su sencillez.
El mismo Rouletabille lo trazó y comprobé que no le faltaba ni una línea ni una indicación susceptible de ayudar a la resolución del problema que se planteaba entonces ante la justicia. Con las indicaciones y el plano, los lectores sabrán tanto para llegar a la verdad como sabía Rouletabille cuando penetró por primera vez en el pabellón y cuando todos nos preguntábamos: ¿Por dónde habrá podido huir el asesino del «Cuarto Amarillo»?
Antes de subir los tres escalones de la puerta del pabellón, Rouletabille se detuvo y preguntó a quemarropa al señor Darzac:
—Y bien, ¿cuál es el móvil del crimen?