El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Ha de saber, querido amigo, que la instrucción va mucho más adelantada de lo que quiso confiarnos nuestro misterioso señor Marquet. La instrucción no sólo sabe ahora que el revólver fue el arma que utilizó para defenderse la señorita Stangerson, sino que conoce, conoció en seguida el arma que sirvió para atacar y golpear a la señorita Stangerson. Es, me dijo el señor Darzac, un «hueso de cordero». ¿Por qué el señor Marquet rodea a ese hueso de cordero de tanto misterio? Con el designio de facilitar la búsqueda de los agentes de la Seguridad, no cabe duda. Quizá imagine que encontrarán a su propietario en el hampa de París, entre los más conocidos por utilizar ese instrumento del crimen, el más terrible que haya inventado la naturaleza… Y, además, ¿sabe uno lo que pasa en los sesos del juez de instrucción? —añadió Rouletabille con una ironía despectiva.
Pregunté:
—¿Así que se encontró un «hueso de cordero» en el «Cuarto Amarillo»?