El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —Miro al hombre de la policÃa que no deja de dar vueltas al estanque… Otro listo que no sacará en limpio más que los otros.
—¡Usted no conoce a Frédéric Larsan, tÃo Jacques! —dijo Rouletabille, moviendo la cabeza—. De lo contrario no hablarÃa asÃ… ¡Si hay aquà alguien capaz de encontrar al asesino, es de creer que será él!
Y Rouletabille suspiró.
—Antes de encontrarlo hay que saber cómo lo hemos perdido… —replicó el tÃo Jacques, testarudo.
Por fin, llegamos a la puerta del «Cuarto Amarillo».
—¡He ahà la puerta detrás de la cual ocurrió algo! —dijo Rouletabille con una solemnidad que en otras circunstancias hubiera sido cómica.