La maquina de asesinar
La maquina de asesinar ¡TranquilÃcese!… No quiero causarle molestias, ni quiero causar molestias a nadie… Pero ya que se tercia la ocasión, quiero decirle que todo cuanto he escrito en La Época es absolutamente exacto… Todos los crÃmenes de Corbilléres proceden de «Las Dos Palomas». Hace veinticuatro horas que tengo la prueba de que el autómata no tiene nada que ver… ¡Y Benito Masson era inocente! La última vÃctima de los indios y del marqués es una persona por usted muy querida. Mientras yo, como un mentecato, me apoderaba de su Gabriel, de quien debiera haber hecho un auxiliar, raptaban a la señorita Cristina Norbert para entregarla a los vampiros…
Le advierto a usted que es la última vez que hablo de estas cosas. Usted verá si puede aprovecharse de mis palabras…
Para los efectos consiguientes, he de manifestarle que no creo que el muñeco en cuestión haya perecido en el bulevar Diderot. EnseñarÃan los restos… Pero quieren hacer creer que ha muerto…
Obre con la mayor prudencia, tanto en lo referente al autómata como en lo referente a la señorita Norbert, si aún es tiempo de salvarla.