La maquina de asesinar
La maquina de asesinar Luego salà por la puerta por donde habÃa entrado, y ya me disponÃa a subir al automóvil cuando, de pronto, vi salir de detrás de la iglesia a un hombre que llevaba una larga capa, con la que procuraba cubrir un cuerpo humano, que me pareció de mujer… Aquel hombre, que tenÃa unos ojos terribles, saltó sobre mÃ, me amenazó con su revólver, me derribó de un rodillazo en el vientre (que todavÃa me duele), dejó en el fondo de mi coche la carga humana que llevaba, volvió sobro mÃ, me despojó en menos tiempo del que se emplea en contarlo de parte de mi indumento, me lanzó la capa y el sombrero que llevaba él, cerró la portezuela, dio la marcha (el coche tiene una puesta en marcha interior eléctrica) y desapareció por el puente Sully…
Me levanté tan estupefacto y tan anonadado, que no tenÃa ni fuerzas para gritar.