La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Una de las más insólitas ideas me pasó repenÂtinamente por la cabeza. Me entró una curiosidad en el corazón y barrió cualquier aprensión. Me estiré, un poco tembloroso; querÃa examinar la nube que cubrÃa esas tenebrosas pupilas y sumerÂgirme bajo esos crespones. Entonces un demonio me cogió del brazo, inclinó mi vieja cabeza, apoyó sobre mi ojo, y casi a la fuerza, la potente lupa e indicándome en el alma los ojos de la muerta, me vociferó en el oÃdo ensordeciendo mi angustia:
—Mira.
Desde ese momento, me puse más tranquilo; sentà que la vieja ciencia me dominaba.
Pasé mi lupa sobre las pupilas.
Realmente los ojos no presentaban ninguna particularidad muy apreciable, a no ser su extraÂordinario aspecto vÃtreo. Iba a renunciar a mi intento, cuando me pareció que las pupilas conÂtenÃan puntos que se parecÃan a picaduras de sombras.
Sin más fui a echar la llave a la cerradura; lueÂgo volvà al lado de la cama y crucé los brazos, penÂsando en medios de experimentación.
TenÃa un aparato de inducción en uno de mis amplios bolsillos.
¿Y si hacÃa moverse al nervio ciliar?… pensé. Pero inmediatamente rechacé esa idea inútil, inÂcluso ociosa.