La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Sin embargo, ¡bien verdad es que hacer pensar es un deber que supera a muchos escrúpulos!… Habiendo sopesado todo, hablaré. ¡Cada uno debe llevar en sà mismo su aliquid inconcussum! —Por otra parte, mi siglo me avala; por algunos débiles espÃritus que pueda alcanzar, hay numerosos espÃritus fuertes que puedo edificar—. He dicho «espÃritus fuertes» y no hablo sin ton ni son. En cuanto a la veracidad de mi relato, apostarÃa que nadie le pondrá excesivos reparos. Porque, incluso admitiendo que los siguientes hechos sean radicalÂmente falsos, la sola idea de su simple posibilidad es tan terrible que podrÃa considerarse reconociÂda y demostrada su autenticidad. Por otra parte, una vez pensado, ¿qué es lo que no deja de suÂceder un poco, en el misterioso universo?
He dicho «misterioso» y no «problemático»: y (permÃtaseme repetirlo), no hablo sin ton ni son.
Ociosas serÃan cualquier tipo de digresiones, garabateadas a la ligera y sin criterio, sobre este tema.
Ahora —¡y mis lectores pueden persuadirse bien de ello!— no son laureles puramente «literarios» los que yo busco. ¡En verdad, si hay un objetivo, un anti-yo, que desprecio incluso más allá de las expresiones que son lÃcitas en la lengua de un mortal elegante, puedo afirmar que son la «liteÂratura» y sus agentes!
—¡Puaf!