La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet Como me veo obligado a presentarme yo mismo al público, ¿no es urgente que me describa tal como soy, de una vez por todas, tanto en lo moral como en lo físico?
Sin provecho alguno he perdido una parte de mi inteligencia en preguntarme por qué los seres que me han visto por primera vez han adoptado posturas convulsas por la risa o actitudes de desolación. Por el contrario, dicho sea sin jactancia, mi aspecto debería inspirar, creo yo, pensamientos como éste, por ejemplo: «¡Es halagüeño pertenecer a una especie de la que forma parte un individuo así!…»