La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet «Lo que VE en nuestros ojos, vela y se esconde en el fondo de nuestras pupilas de arcilla.»
LYSIANE D’AUBELLEYNE
Me acosté enseguida. Mi hamaca, balanceada por el cabeceo del barco, mecía mis reflexiones en la oscuridad: me incorporé.
Me proponía detenerme precisamente en casa de los Lenoir una quincena de días, cuando desembarcara. Una carta fechada en Jersey les había advertido; debían de estar esperándome.
¿Les había vuelto a ver desde que se casaron? ¿Desde hace más de tres años? No, en absoluto. Me parece que anteriormente he dejado entrever que había participado en su matrimonio: en efecto, durante una estancia bastante larga que en otra ocasión pasé en los Pirineos, en Luchon, a causa de mi salud, había conocido a la familia de Claire. Integra y acogedora familia de negociantes ¡si las hay! Cuando las circunstancias nos pusieron en relación, su hija única era una persona muy bella, de veinte años, creo, y cuya clase de belleza seducía. Tenía el pelo castaño; una bella fisonomía; la tez de una blancura de jade y de una transparencia en ocasiones casi luminosa.
Desgraciadamente el hueso frontal era bastante ancho y mostraba una capacidad cerebral inútil y perjudicial en una mujer.