La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet En su habitación tenÃa el Pentagrama de oro virgen y los atributos adecuados para las evocaÂciones negras y para los pactos. ConcebÃa al maÂcho cabrÃo bafomético, sÃmbolo prestado, como se sabe, a los antiguos templarios; comentaba coÂrrientemente las clavÃculas de Salomón y creÃa en el cuerpo sideral que cada cual encierra. Y para apoyar estas sandeces, me citaba, con la sangre frÃa de un groenlandés, textos que —cosa bastanÂte sorprendente— parecÃan a primera vista los más racionales, los más lógicos, los más cientÃficos y los más irrefutables, pero que evidentemenÂte en el fondo sólo podÃan ser una jugarreta de la razón, fruto de la ignorancia y del charlatanismo.
Asà era el buen doctor; y asà acababa de planÂtear la cuestión —si es que, no obstante, es siÂquiera una cuestión— que he mencionado.
Como se va a ver, ésta dio lugar a una de las más extrañas discusiones que es indispensable relatar para la comprensión de los acontecimienÂtos, aún más extraños que la siguieron.