Antes de Adán
Antes de Adán Al sexto invierno de nuestra vida en la caverna, Oreja CaÃda y yo descubrimos que habÃamos crecido. Al principio podÃamos entrar en ella sin ninguna dificultad, gracias a nuestra pequeñez lo cual tenÃa sus ventajas, porque impedÃa que los mayores intentasen quitárnosla, ya que era la más segura y la más cálida en el invierno.
Para que veáis cuál era el grado de desarrollo mental de los de la Horda, os diré que a nadie se le ocurrió pensar en lo sencillo que hubiera sido expulsarnos y engrandecer después la rendija de entrada. Tampoco Oreja CaÃda y yo pensamos en esto, hasta que, al aumentar nuestra corpulencia, nos vimos obligados a ensanchar la covacha. Realizamos esta obra durante el verano, cuando los dÃas eran largos y la comida abundante; trabajábamos por turno, cuando se nos ocurrÃa y nos daba el capricho de hacerlo.