Antes de Adán
Antes de Adán
Echamos pie a tierra y nos olvidamos de atar el catamarán, que siguió flotando hasta alejarse de la orilla. Subimos con gran precaución los barrancales. Toda la Horda habÃa desaparecido en sus agujeros, aunque veÃamos alguna que otra cabeza que se asomaba para mirarnos. No habÃa señal de que anduviera por allà Ojo Bermejo. Ya estábamos de nuevo en casa. Y aquella noche dormimos en nuestra cuevecita en lo alto del escarpado, no sin que antes tuviéramos que expulsar a una pareja de obstinados mozuelos que habÃan tomado posesión de ella.