Antes de Adán
Antes de Adán Esta canturÃa es un magnÃfico ejemplo de la inconsecuencia e inconstancia de la Horda. Allà nos tenéis; después de habernos reunido por la mutua rabia y el impulso de cooperación, todo lo olvidamos y todo quedó reducido al ritmo de una canturÃa salvaje. Éramos sociables y rebañescos, y estas reuniones de cánticos y risas nos satisfacÃan muchÃsimo. Estas reuniones eran la sombra de los concilios de los hombres primitivos, de las grandes asambleas nacionales, de las convenciones internacionales de los hombres futuros. Pero nosotros, la raza del Mundo naciente, no tenÃamos lenguaje, y siempre que el instinto nos arrastraba a la reunión, terminábamos por precipitarnos en la confusión de una Babel, de donde brotaba esa unanimidad rÃtmica que guardaba en su seno la esencia del arte por nacer. Era la aurora del arte.
Los ritmos no eran nunca continuados y sostenidos; pronto perdÃamos el compás y armábamos una batahola de todos los demonios, hasta que de nuevo cogÃamos el ritmo o comenzábamos otro nuevo. A veces llevábamos a un tiempo media docena de ritmos simultáneos, en grupos distintos que se esforzaban en ahogar con sus voces el ruido de os demás.