Antes de Adán
Antes de Adán Era inevitable que Ojo Bermejo nos venciera. Si no terminó inmediatamente con nosotros, fue porque Dulce AlegrÃa impedÃa sus movimientos. HabÃa recobrado su aliento y comenzaba a resistir. Ojo Bermejo no querÃa soltarla y esto le ponÃa en condiciones de inferioridad. Tendió la mano libre y me agarró como una tenaza. Era el comienzo de mi fin. Empezó a arrastrarme hacia él para ponerme en posición a propósito para clavarme los dientes en la garganta. Ya habÃa abierto la boca y apretaba las encÃas. En un apretujón de sus enormes fuerzas, me retorció el hombro de tal forma que conservé el dolor para toda la vida, como recuerdo de aquella lucha.
Pero entonces sucedió algo imprevisto. Un enorme cuerpo cayó sobre el grupo que formábamos los cuatro. No esperábamos el golpe y salimos rodando cada uno por su lado, soltándonos en la repentina sorpresa. En el instante del choque, Cara Grande lanzó un terrible alarido. Yo no podÃa precisar lo que habÃa pasado, aunque sentà olor de tigre y vislumbré su rayada piel en mi veloz huÃda hacia los árboles.