Antes de Adán
Antes de Adán Ojo Bermejo continuaba en su hueco, a salvo de los dardos. Los cazadores deliberaron unos instantes, y luego uno de ellos trepó al árbol. No puedo deciros lo que sucediera en lo alto; sólo recuerdo que le oà lanzar un rito y percibà la excitación de los que estaban abajo. Unos minutos después, un cuerpo caÃa aplastado contra el suelo. No hizo el movimiento más leve. Los demás lo contemplaron y le alzaron la cabeza inerte, que cayó fláccida al abandonarle. Ojo Bermejo habÃa dado buena cuenta del Hombre del Fuego.
Los demás cazadores se encolerizaron. Junto al suelo, en el tronco de árbol, se abrÃa una grieta, y acumularon allà hierbas secas y madera y le prendieron fuego. Dulce AlegrÃa y yo, estrechamente abrazados, esperábamos entre la maleza. De cuando en cuando los Hombres del Fuego arrojaban a la hoguera grandes ramas que humeaban abundantemente.
De pronto los vimos retirarse lejos del árbol. No habÃan sido bastante rápidos, y la veloz masa corpulenta de Ojo Bermejo bajó a tierra, cayendo sobre ellos.