Antes de Adán
Antes de Adán
Este cuadro no tiene relación alguna con todas las demás impresiones de los sucesos que ocurrieron en el pantano. No sé cómo nos las arreglarÃamos para cruzarlo; pero lo cierto es que al fin conseguimos salir de él junto a una hilera de pequeñas colinas que descendÃan hacia el rÃo. Era nuestro rÃo, que, como nosotros, se libertaba allà del pantano. Encontramos muchas pequeñas cavernas abiertas en la piedra sedimentaria, junto a la ribera Sur, donde el rÃo se abrÃa paso a través de las colinas. Más allá, bramaba el mar contra la barrera tendida por la desembocadura del rÃo. Y allà nos asentamos, en las cavernas que nos brindaban albergue, cerca del mar.
No quedábamos muchos de la Horda. De cuando en cuando, en el transcurso de los dÃas, iban apareciendo algunos más que venÃan arrastrándose por el pantano inmenso. Llegaban extenuados, como esqueletos que caminasen. Asà nos reunimos hasta unos treinta individuos de la destrozada Horda. Ya no llegaron más y Ojo Bermejo no estaba entre nosotros. Ni un solo niño sobrevivió a las tremendas jornadas.
No os diré nada de los años que pasamos junto al mar. No era albergue propicio y feliz. No podÃamos vivir mucho tiempo en semejante medio. Tuvimos hijos, verdad es, pero no tenÃan asidero en la vida morÃan prematuramente y nosotros Ãbamos muriendo sin dejar simiente nueva. Nuestro número decrecÃa sin cesar.