Antes de Adán
Antes de Adán Era algo anormal con algunas caracterÃsticas que ellos no podÃan comprender, y que, si las diera a conocer, no podrÃan servir más que para desorientarlos. Yo guardaba silencio mientras narraban cuentos de fantasmas y duendes; me sonreÃa horriblemente para mis adentros; pensaba en mis temores nocturnos y sabÃa que éstas sà que eran cosas reales, tan reales como la vida misma, y no humos difusos y sombras desvanecidas...
No veÃa que pudieran inspirar miedo el coco y los ogros maléficos. La caÃda entre las hojosas ramas y las alturas vertiginosas; las serpientes que me estremecÃan mientras saltaba en rápida huÃda; los perros salvajes que me perseguÃan en la tierra llana hacia el bosque: he ahà mis terrores concretos y reales, sucesos y no imaginaciones, cosas de carne viva, de sudor y de sangre. Los ogros y el coco hubieran sido agradables compañeros de mi lecho, comparados con estos pavores que se acostaron conmigo durante toda mi niñez, y que aun ahora continúan haciéndolo mientras escribo estas lÃneas, ya viejo y achacoso, con la carga de mis años sobre la espalda.