Antes de Adán
Antes de Adán Ya he dicho que nunca vi un solo ser humano en mis sueños. Muy pronto me di cuenta de ello, y sentía, dolorosamente, la falta de mis semejantes. Aun siendo niño, tenía el presentimiento de que si pudiera encontrar a un solo ser humano en la trama de mis sueños ¡uno tan sólo! me salvaría de ellos y no me volvería a ver rodeado de tan frecuentes horrores. Este pensamiento me obsesionaba todas las noches de mi vida, durante muchos años. ¡Si pudiera encontrar a ese solo ser humano y salvarme!
Debo añadir que este pensamiento se me ocurría mientras soñaba, y en ello veo la prueba de la inmersión de mis dos personalidades, la evidencia de que existe un punto de contacto entre las dos partes disociadas de mi propio ser. Mi personalidad del sueño vivió en remotas edades, antes de la aparición del hombre tal como lo conocemos hoy; y mi otra personalidad actual se proyectaba, con su conocimiento de la existencia del hombre, en la substancia de mis sueños.