Antes de Adán
Antes de Adán ¡Oh! No era precisamente un techo como los que hacen los hombres modernos. Ni siquiera parecido a los de los salvajes de hoy. Era más burdo infinitamente que la más tosca de las obras humanas. Lo habÃamos amontonado a troche y moche, colocando una pila de hojas y matas secas sobre la bifurcación de las ramas. Cuatro o cinco horquillas adyacentes servÃan de sostén a las viguetas, por asà decirlo, formadas de ramas recias de una pulgada de diámetro, poco más o menos. Sobre ellas descansaban las matas y el ramaje seco. ParecÃa que habÃa revuelto todo sobre las ramas sin orden ni propósito, pues ni siquiera se habÃa intentado bardar la techumbre. Y debo confesar, en honor a la verdad, que cuando caÃa un buen chubasco se llenaba miserablemente de goteras.