Antes de Adán
Antes de Adán Pero Chachalaca... hizo que la vida del hogar fuera una carga pesada para mi madre y para mÃ, y no quiero referirme con esto al nido lleno de goteras, sino al grupo viviente que formábamos los tres. Chachalaca era muy mal intencionado al perseguirme, único propósito que mantuvo firmemente durante más de cinco minutos seguidos. Además, al correr del tiempo, mi madre habÃa ido cediendo en mi defensa, y creo que, a fuerza de trifulcas promovidas por Chachalaca, llegué a serle molesto. Lo cierto es que la situación iba de mal en peor, y se agravaba tan rápidamente, que me habrÃa de ver obligado a dejar para siempre mi hogar por decisión propia. Pero me fue negada la satisfacción de llevar a cabo este acto de independencia. Antes de que me dispusiera a marcharme, me arrojaron violentamente. Quiero explicároslo con todo género de detalles.
Un dÃa, cuando yo estaba solo en el nido, encontró Chachalaca la deseada oportunidad. Mi madre y él se habÃan marchado juntos hacia los pantanales de las fresas. Pero debÃa tenerlo todo preparado de antemano, porque le sentà venir por el bosque, solo, gruñendo y encolerizándose a sà mismo. Como era costumbre entre todos los de nuestra Horda cuando estaban o querÃan estar coléricos, se detenÃa de cuando en cuando para martillarse el pecho con los puños cerrados.