Antes de Adán
Antes de Adán Sin embargo, sólo encontramos hielo esta mañana a pesar de ser aquel invierno el más frÃo que tuvimos que sufrir. No recuerdo de ningún otro que fuera tan duro. He pensado muchas veces que seria precursor de los innumerables frÃos venideros, Cuando las sábanas de hielo iban bajando del Norte lejano arrastrándose sobre la faz de la Tierra. Nosotros no llegamos a verlas. Debieron pasar muchas generaciones antes de que los descendientes de la Horda emigraran al Sur o permanecieran allà adaptados a las variables condiciones del medio.
Nuestra vida era un azar. VivÃamos sin ton ni son. Ni se planeaba nada, ni nada se ejecutaba. ComÃamos cuando tenÃamos hambre, bebÃamos al sentir la sed, nos retirábamos al abrigo de las cuevas cuando la noche se aproximaba y pasábamos en un juego fortuito el resto de la vida. Éramos muy curiosos, fáciles de divertir y muy abundantes en bromas y jugueteos. Sólo la cólera o el peligro nos volvÃan serios y graves; pero tan pronto como se disipaba la amenaza se olvidaba todo.