Aurora esplendida
Aurora esplendida La historia de la mina se le presentaba clara: buena indicación de mineral había justificado el empezar a excavar galerías en la ladera; después, meses de trabajo y escasez de fondos; suspensión de las obras y dispersión de los mineros a otras labores más productivas; otra tentativa con el filón siempre dando señales de existencia, pero siempre evadiendo el ser hallado… hasta que, perdida la esperanza, el abandono completo…
Probablemente ya ni existía ninguno de los quo la explotaron, pensó DaylightComo el día anterior, fué siguiendo senderos por pura distrae ción, sin saber dónde iba, pero siempre tendiendo hacia las crestas. Dió con un camino carretero y lo siguió varias millas, emergiendo en un valle rodeado de montañas, en el que media docena de colonos cultivaban vid en las laderas. El camino ascendía hacia las cimas.
Denso chaparral cubría las laderas, y en los repliegues del cañón crecían abetos y flores selváticas.
Media hora más tarde, bajo la sombra de las cimas llegó a un lugar raso, donde, aprovechando los trozos de terreno favorable, habían plantado viñas.
Daylight pudo apreciar que fué precisa una ruda lucha con la Naturaleza y que ésta parecía ir ganando ventaja.
Él chaparral había invadido el terreno raso, viéndose en algu· nos puntos las vides sin podar, abandonadas y rodeadas de cizaña y toda clase de hierbajos.