Aventura

Aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sheldon no conseguía aguantar su rabia. ¿Se estaba riendo de él? ¿Encubría algún engaño esa falta de aprensión tan extraña en una mujer? ¿O es que era un caso extraordinario de inocencia y romanticismo?

—Ya le he explicado —prosiguió con fiereza Sheldon— que ir a reclutar trabajadores a Malaita es una misión imposible para cualquier mujer. Espero no tener que repetirlo, porque tampoco tengo más que decir al respecto.

—A pesar de todo, le digo a usted que se engaña. He gobernado la Miélé, y si la perdimos no fue por mi culpa, sino por la de vuestro Almirantazgo, que hace tan malas cartas de navegación. Sé lo que es navegar mejor que muchos capitanes de las Islas Salomón. Algo me comentó al respecto el capitán Young. Soy un marino… y mejor que usted, como sin duda ya habrá notado. Sé disparar un arma y acertar en el blanco. No soy una estúpida. Sé defenderme yo sola. Y compraré un queche, lo capitanearé y me encargaré de ir en busca de los braceros a Malaita.

Sheldon hizo un gesto de desesperación.

—Muy bien —prosiguió ella, animadamente—. Lávese usted las manos; pero como acostumbraba a decirme Von: «Usted mirará el humo, pero seré yo quien esté fumando».

—Es inútil que sigamos discutiendo. Vamos a escuchar un poco de música.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker