Aventura
Aventura Dos horas más tarde las canoas llegaron hasta la playa. Nadie las vio arribar. Los criados estaban comiendo en la cocina y los trabajadores de la plantación hacÃan lo mismo en sus jacales. Satanás dormÃa como un tronco bajo la mesa de billar, espantándose las moscas con el rabo, aunque sin despertar. Joan estaba ordenando los objetos del almacén y Sheldon dormitaba en una hamaca de la galerÃa. Se despertó apaciblemente. Un sutil presentimiento de que no iba todo bien se deslizó en su sueño de forma misteriosa y le despertó. Sin moverse de la hamaca, echó un vistazo hacia abajo y vio casi todo el patio repleto de salvajes armados. Eran los mismos que habÃa dejado atrás por la mañana, aunque se dio cuenta de que ahora eran más. Entre ellos habÃa hombres que no habÃa visto hasta entonces.