Aventura
Aventura —¡Ah! De modo que eres tú, Telepasse —reconoció el blanco amistosamente—. Di a tus hombres que se vayan, y quédate tú a dialogar conmigo.
—Ellos, buenos chicos —repuso el negro—. Ellos pueden quedarse.
—Muy bien. ¿Qué es lo que quieres? —le interrogó Sheldon, intentando ocultar tras una apariencia amistosa la debilidad que entrañaba aquella pequeña concesión.
—Este joven es mÃo —contestó el viejo jefe, señalando a Gogoomy, a quien Sheldon reconoció inmediatamente.
—MarÃa blanca, tuya, no buena —prosiguió el jefe negro—. Da golpes en cabeza de Gogoomy. Pero Gogoomy es como jefe. Cuando yo muera, él gran jefe. MarÃa blanca golpea cabeza. Ella mala. Tú me pagas mucho tabaco, mucha indiana, mucha pólvora.
«¡Maldito!», masculló Sheldon. No habÃa pasado ni una hora desde que se habÃa reÃdo al oÃrle a Joan referir aquel episodio, y ahora aparecÃa el propio Telepasse reclamando una indemnización.
—¡Gogoomy! —bramó Sheldon autoritario—. ¿Qué estás haciendo aqu� Ya estás corriendo a casa.
—Yo me quedo —respondió el joven negro, fanfarroneando.