Aventura

Aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La vio zambullirse en el agua, saltando como un mozalbete, y nadar moviendo sus brazos con enérgicos movimientos, acompañada por sus guardianes, que nadaban a ambos lados, a unos doce pies de ella. No confiaba demasiado en que la pericia de aquellos marineros pudiese librarla de los terribles carnívoros que poblaban aquellas aguas, aunque los creía capaces de arriesgar la propia vida con tal de salvar la de su ama en caso de peligro.

Parecían estar compitiendo, por la rapidez con que nadaban. Las tres cabezas se veían cada vez más pequeñas. El mar estaba un poco revuelto, y muchas veces se perdía de vista a los nadadores. Sheldon tenía que forzar la vista para seguirlos, y finalmente no tuvo más remedio que recurrir al catalejo. En la dirección de Florida bajaba hasta las aguas una cortina de lluvia; aunque, por lo que se veía, a ellos les daba igual la lluvia y la agitación del mar. Joan sabía nadar, eso estaba claro; seguramente fue lo primero que aprendió en Hawai; pero un tiburón es un tiburón, y él había conocido a varios buenos nadadores que se vieron arrastrados hasta el fondo por uno de ellos.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker