Aventura
Aventura —En primer lugar —respondió Sheldon—, no podemos prescindir de ninguno. Hoy en dÃa los tenemos contados para las necesidades de nuestra plantación.
—¿Nuestra? —inquirió Tudor—. ¿De modo que son ustedes socios? En Guvutu me dijeron que estaba usted solo, ya que habÃa perdido a su compañero.
—La señorita Lackland —explicó Sheldon— ha trabajado en la plantación desde entonces. Pero volviendo a los negros, no podemos desprendernos de ninguno, y, por otro lado, le servirÃan de bien poco. No conseguirÃan ustedes que les acompañasen más allá de Binu. Son de Malaita y tienen miedo de que se los coman. HuirÃan a la primera oportunidad. PodrÃan ustedes reclutar algunos hombres de Binu para que les lleven hasta el pie de las montañas, y mandarlos de vuelta una vez llegados. A ellos tampoco les gusta que se los coman.
—¿Tan mal están esas tierras? —preguntó Von Blix.