Aventura

Aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Lo es, en efecto —afirmó Sheldon.

—¿Quién podía creerlo? —exclamó el viejo lobo de mar—. He visto las cosas más sorprendentes en estas islas: ratas de dos pies de largo, mariposas que cazó el comisario con su rifle, adornos en las orejas que avergonzarían al diablo y cazadores de cabezas al lado de los cuales el demonio parecería un ángel. Ya casi me he habituado a todo esto; pero esa muchacha…

—Miss Lackland es mi socia, y también es copropietaria de Beranda —interrumpió Sheldon.

—Eso fue lo que dijo, aunque no tenía documentos que lo demostrasen —aseguró el capitán—. ¿Cómo podía creerla? Y encima aquel cargamento de marfil vegetal…, ocho toneladas.

—Por amor de Dios, le ruego que comience por el principio…

—Y después contrata a aquellos tres rufianes, la peor canalla, que está acabando con estas islas…, y los contrata por quince libras mensuales a cada uno… ¿Qué le parece? ¡Marcharse con ellos! ¡Puaj!… Podría usted ofrecerme un trago. El misionero no debe ofenderse. Hace cuatro días que me tiene en sus garras abstemias, y me estoy muriendo.

Sheldon llamó a Viaburi para que trajese whisky, y en cuanto el marino hubo bebido, le preguntó:

—¿Quiere contarme tranquilamente todo lo que ha pasado?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker