Aventura
Aventura »Entonces, echándome una mirada, dijo: “Ya va siendo hora de que dejemos en tierra a este respetable caballero…”. Y dirigiéndose a Fowler, añadió: “Avise a Adamu Adam para que prepare el bote, y mientras lleva a tierra al capitán, yo me haré cargo del Flibberty. Vosotros vendréis conmigo, y el que demuestre más habilidad se encargará de pilotar el barco. Lo cierto es que el capitán Oleson no nos sirve en este estado”.
»De lo que pasó después casi ni me acuerdo. Me llevaron entre todos y me condujeron hasta la borda. Me pareció ver en sueños un bote, y creí que estaban izando la vela mayor del Flibberty, escuché entonces el chirrido de la cadena del ancla, y me despejé un instante. “¡Eh, muchacho! Llévame a bordo del Flibberty”, le dije a Adamu. “Te dejaré en la playa —me respondió—. Missie Lacklanna dice que el aire de tierra te hará bien”. Lancé un grito de rabia, y él me mandó sobre el timón. Luché como pude con mis escasas fuerzas pero, como se pueden imaginar, aquel bestia de Adamu me derribó de un empujón, y poniéndome un pie en el pecho para que no pudiese incorporarme, siguió pilotando el bote como si no pasara nada. Y eso es todo lo que puedo contarle. Este atropello se tradujo en un acceso de fiebre, y ahora he venido para saber si todavía soy el capitán del Flibberty o si debe serlo esa muchacha, con su hatajo de piratas.