Aventura
Aventura —¡Pues vaya suerte! —exclamó el piloto Sparrowhawk, hombre de gran talla, que sonreÃa admirado—. Esta joven nos ha hecho trabajar hasta matarnos. Bien que nos hemos ganado el sueldo. La mitad del tiempo nos venció la fiebre. También hizo presa en ella, pero se negó a descansar, y nos impidió hacerlo a nosotros. ¡Por Dios vivo que es toda una negrera!… «¡Vamos, Mr. Sparrowhawk —me decÃa—, solo un pequeño esfuerzo más! Después podrá descansar toda una semana». Y yo, temblando como un moribundo, casi me desmayaba, pero siempre terminaba realizando ese pequeño esfuerzo. Entonces añadÃa: «¡Solo un poquito más, Mr. Sparrowhawk, solo un poquito más!».
—¡Venga! —le atajó Joan—. Acabemos estas listas.
Se giró hacia el negro que esperaba al pie de la escalera y le preguntó:
—¿Te contrataron en Not-Not? ¿Lo tiene usted en su lista, Mr. Munster? Muy bien.
Después de que llevaran a los negros hasta los jacales, Sheldon dijo a Joan:
—Ha roto usted las leyes de reclutamiento. Ni el Flibberty ni la Emily tienen licencia para cargar más de ciento cincuenta. ¿Qué dijo Burnett?
—El capitán Munster se lo explicará todo. Ahora debo ir a lavarme… ¿Llegaron mis envÃos de Sydney?