Aventura
Aventura Estaba claro que Tudor también le tenía un gran afecto a Joan. Aunque agotado y tembloroso, se arrastraba desde la galería hasta la mesa con el único fin de conversar con sus huéspedes durante el almuerzo. La primera noticia de su interés por Joan la tuvo Sheldon cuando, curado finalmente, Tudor dejó de molestarle con su cháchara y sus ocurrencias. Su silencio le recordaba esa ruptura de relaciones que precede a la batalla; y una vez despertada esa sospecha, Sheldon no tardó mucho tiempo en ver que estaba sobradamente justificada. Tudor, siempre que estaba Joan delante, intentaba divertirla y fascinarla relatándole los más fantásticos capítulos de su vida. Muchas veces, después de su visita matinal a las plantaciones, Sheldon los encontraba juntos en la galería; él hablando con todo entusiasmo, y ella intentando no perderse ni una coma de aquellas historias de aventuras en exóticos países.