Aventura
Aventura Pero el espejismo continuaba. Manteniéndose alerta, pudo ver perfectamente toda la barca levantada por una ola. Seis remeros braceaban obstinadamente, y levantado, gigantesco, destacándose a la perfección sobre el fondo blanco de la espuma, un hombre sujetaba el timón con todo el peso de su cuerpo, mientras otro, inclinado sobre proa, examinaba la costa en busca de un lugar adecuado para tomar tierra. Lo que más le sorprendió a Sheldon fue ver a una mujer en la cámara del bote, en medio de los remeros y al lado del timonel. No podÃa dudar que se trataba de una mujer, ya que su trenza desatada ondeaba al viento y en aquel momento se dedicaba a sujetarla bajo el sombrero, que era precisamente igual que el suyo, un «Baden Powell».
El bote desapareció tras una ola, para reaparecer a caballo de otra, y entonces Sheldon pudo observar mejor a quienes iban allÃ. Los hombres estaban bronceados y eran más fornidos que los indÃgenas de las islas Salomón; pero la mujer era indudablemente de raza blanca. Quién era y por qué motivo se dirigÃa hacia su isla era algo que se preguntó mentalmente el enfermo, demasiado débil como para conjeturar cualquier hipótesis. TenÃa además la impresión de que todo era un sueño, a pesar de que veÃa a los remeros luchando contra las embestidas de las olas, mientras la dama y el timonel se mantenÃan alertas para esquivar el peligro que les rodeaba.