Aventura
Aventura —¡Ah! Es por eso… —sacudió la cabeza y, antes de terminar la frase, cambió de idea—. Seguiré con mi historia. El ánimo de mi padre no decayó durante algún tiempo. Decidió volver al mar, que siempre se habÃa portado bien con él, y he llegado a pensar que se alegró con lo que finalmente ocurrió. ParecÃa un mozalbete, trazando planes e inventando proyectos cada dÃa, y desde que le anuncié mi firme resolución de acompañarle, la medianoche nos encontraba hablando de ese posible futuro.