Aventura
Aventura La ofensa de Bellin-Jama arrancó un murmullo de admiración del grupo que le acompañaba; pero todavía flotaban en el aire sus últimas palabras, cuando Sheldon, sin pensárselo dos veces, saltó por encima de la barandilla y con una hábil pirueta cayó al patio con feroz energía, apagando inmediatamente el murmullo de admiración. Fue un salto de quince pies, y tan bien calculado que Sheldon cayó con todo su peso sobre el negro temerario quien, sin tiempo para retroceder, cayó de espaldas dándose un terrible golpe contra el suelo, y quedando debajo de su irritado amo. No fue necesario luchar ni pelear a puñetazos. El negro quedó fuera de combate en un parpadeo. Casi sin tiempo para recuperarse de la impresión que le había producido aquel salto de fiera, Joan se dio cuenta de que Carin-Jama, el melancólico, se echaba sobre Sheldon para agarrarlo por el pescuezo antes de que lograra levantarse, mientras otros diez negros comenzaban a destacarse de entre los demás, con la muerte dibujada en el rostro. Apuntó su pistola y disparó. Carin-Jama soltó a su presa y se tambaleó, llevándose una mano a la espalda, agujereada por la bala.
Joan había pensado dispararle al brazo, cosa fácil para ella a tan corta distancia, pero al ver que la situación comenzaba a ponerse fea con la aparición de tantos cobardes, decidió hacer un disparo más seguro y apuntó a la espalda. Tampoco podía arriesgarse demasiado.