Colmillo blanco
Colmillo blanco Pero su ruina era Hocicos. Más grande, mayor y más fuerte, Hocicos habÃa elegido a Colmillo Blanco como el objetivo de sus persecuciones. Colmillo Blanco luchaba con ahÃnco, pero su enemigo era muy superior a él. Su oponente era demasiado grande. Hocicos se convirtió en una pesadilla para él. Siempre que se alejaba del lado de su madre, era seguro que el valentón aparecerÃa, siguiéndole los talones, gruñéndole, acosándole y acechando cualquier oportunidad, cuando ningún animal-hombre estuviera cerca, para saltar sobre él y forzarle a la lucha. Como Hocicos siempre vencÃa, se divertÃa muchÃsimo. Se convirtió en su mayor placer en la vida, como en el tormento mayor para Colmillo Blanco.
Pero el efecto que aquello tuvo sobre Colmillo Blanco no fue acobardarle. Aunque sufrÃa un gran dolor y siempre era vencido, su espÃritu permanecÃa insumiso. Sin embargo, se produjo un efecto negativo. Se volvió malo y hosco. Su carácter habÃa sido salvaje desde su nacimiento, pero se tornó más salvaje con aquella inacabable persecución. La parte amable, juguetona e infantil que habÃa en él encontró pocos momentos para manifestarse. Nunca jugaba ni retozaba con los demás cachorros del campamento. Hocicos no lo hubiera permitido. En el instante en que Colmillo Blanco aparecÃa junto a ellos, Hocicos se le echaba encima, tiranizándole e intimidándole, o luchando con él hasta que le apartaba.