Colmillo blanco
Colmillo blanco Fue en uno de los primeros días de aquella persecución cuando por primera vez jugó a ser astuto y probó así el sabor de la venganza. Como Kiche, cuando vivía con los lobos, había persuadido a los perros de los campamentos de los hombres para abandonarlos y conducirlos de aquella forma a la destrucción, de la misma manera Colmillo Blanco engañó a Hocicos para hacerle caer entre las mandíbulas de Kiche, que le esperaba para vengarse. Huyendo delante de Hocicos, Colmillo Blanco corrió rodeando las tiendas del campamento. Era un buen corredor, más veloz que cualquier otro cachorro de su tamaño y más que Hocicos. Pero no corrió todo lo que podía en aquella ocasión. Se mantuvo a una distancia de un salto por delante de su perseguidor.
Hocicos, excitado por la caza y por la insistente proximidad de su víctima, se olvidó de ser cauto y del entorno. Cuando se dio cuenta de esto último, era demasiado tarde. Al correr a toda velocidad alrededor de las tiendas, se abalanzó sobre Kiche, que estaba tumbada junto a la estaca. La loba aulló de consternación y luego sus mandíbulas se cerraron sobre él como castigo. Estaba atada, pero Hocicos no pudo deshacerse de ella fácilmente. Le dio la vuelta para que no pudiera escapar, mientras le desgarraba y le mordía con los colmillos.