Colmillo blanco
Colmillo blanco —Pero ningún perro es tan tonto como para marcharse y suicidarse de esa forma —contempló lo que quedaba del grupo con aire especulativo y repasó los rasgos más sobresalientes de cada animal—. Me apuesto lo que sea a que ninguno de los otros lo harÃa.
—No los apartarÃas del fuego ni a palos —reconoció Bill—. De todas formas pensé que a Gordito le ocurrÃa algo extraño.
Y aquel fue el epitafio de un perro muerto en el sendero de las tierras del Norte; epitafio menos lacónico que el de muchos otros perros y que el de muchos otros hombres.