Colmillo blanco
Colmillo blanco Castor Gris había ordenado que se acampara aquella noche en la orilla más lejana del Mackenzie, ya que en aquella dirección era donde se encontraba la caza. Pero, en la orilla cercana, poco antes de oscurecer, un alce que había descendido para beber había sido descubierto por Kloo-kooch, que era la mujer de Castor Gris. De no haber bajado el alce a beber, de no haber variado Mit-sah el rumbo a causa de la nieve, de no haber avistado Kloo-kooch el alce y de no haberlo matado Castor Gris con un afortunado disparo de rifle, todo lo que ocurrió después habría sido diferente. Castor Gris no habría acampado en la orilla cercana del Mackenzie y Colmillo Blanco los habría sobrepasado y seguido adelante, para morir o para encontrar su camino hacia sus hermanos salvajes y haberse convertido en uno de ellos, un lobo, hasta el final de sus días.
La noche cayó. La nieve cada vez era más densa y Colmillo Blanco, gimiendo con suavidad para sí mismo al tiempo que caminaba torpemente y cojeaba, se topó con un rastro reciente en la nieve. Tan reciente era, que se dio cuenta inmediatamente de qué se trataba. Estremecido de entusiasmo, lo siguió adentrándose entre los árboles. Los sonidos del campamento llegaron hasta sus oídos. Vio el resplandor del fuego, a Kloo-kooch cocinando y a Castor Gris sentado en cuclillas masticando un trozo de sebo crudo. ¡Había carne fresca en el campamento!