Colmillo blanco
Colmillo blanco Colmillo blanco se esperaba una paliza. Se acurrucó y se le erizó el pelo nada más pensarlo. Luego volvió a avanzar. Temía la paliza que le aguardaba, pero sabía que podría disfrutar del fuego, de la protección de los dioses, de la compañía de los perros… En cuanto a esto último, la compañía del enemigo era al menos compañía y satisfacía las necesidades de su instinto gregario.