Colmillo blanco
Colmillo blanco En el momento en que el trineo comenzó su marcha, el grupo inició la caza de Hocicos, persecución que se prolongó durante todo el día. Al principio había tratado varias veces de volverse contra sus perseguidores, celoso de su dignidad y furibundo, pero en aquellas ocasiones Mit-sah le había castigado con el azote de su látigo de treinta pies, hecho con tripas de caribú, que le sacudía en el rostro y le obligaba a colocarse en el sentido de la marcha y continuar la carrera. Hocicos debía enfrentarse a la jauría; sin embargo, no podía enfrentarse con el látigo, y todo lo que podía hacer era mantener la larga cuerda tensa y sus costados bien separados de los dientes de sus compañeros.
Pero en la mente del indio se ocultaba una argucia mayor. Para instigar la inacabable persecución del líder, Mit-sah le favoreció más que a los otros perros. Aquellos favores despertaron en ellos celos y odio. Mit-sah le daba de comer delante de todos y le cebaba solamente a él. Aquello los volvía locos. Mientras se agitaban inquietos de un lado a otro a la distancia del látigo, Hocicos devoraba la carne y Mit-sah le protegía. Y cuando no había más carne, Mit-sah mantenía el grupo a distancia y fingía que seguía alimentándole.