Colmillo blanco
Colmillo blanco Fue con experiencias de aquel tipo como Colmillo Blanco llegó a aprender la ley de la propiedad y la obligación de defender aquella propiedad. Entre la protección del cuerpo de su dios y la protección de una posesión de su dios había solo un paso, y aquel paso fue el que él dio. Lo que pertenecía a su dios debía ser defendido contra todo el mundo, llegando incluso a morder a otros dioses. No solo aquella acción era sacrílega, sino que estaba llena de peligros. Los dioses eran todopoderosos y un perro era insignificante a su lado; sin embargo, Colmillo Blanco aprendió a encararse con ellos en actitud beligerante y sin temor. La obligación se erguía por encima del miedo, y los dioses ladrones aprendieron a no tocar las propiedades de Castor Gris.