Colmillo blanco
Colmillo blanco El efecto que produjo la victoria en Colmillo Blanco fue el de una mayor confianza en sà mismo y un orgullo más henchido. A partir de entonces caminó con menos cuidado entre los perros adultos; su actitud hacia ellos fue menos comprometedora. Ello no significaba que fuera buscando problemas. Su actitud estaba lejos de aquella postura. Pero a su paso exigÃa consideración. MantenÃa su derecho a ir a cualquier parte sin que le molestaran y sin tener que apartarse de su camino por otro perro. DebÃan tenerle en cuenta, eso era todo. No permitirÃa ser desatendido o que no hicieran caso de él, como les ocurrÃa a la mayorÃa de los cachorros de su grupo. Se apartaban, cedÃan el camino a otros perros y renunciaban a su parte de alimento al ser amenazados. Pero Colmillo Blanco, arisco, solitario, hosco, quien apenas miraba a derecha e izquierda, terrible, de formidable aspecto, alejado de todo y extraño, era aceptado como un igual por sus asombrados mayores. Aprendieron rápidamente a dejarle en paz, sin atreverse jamás a demostrarle signos de hostilidad ni de amistad. Si le dejaban en paz, él les dejaba en paz, situación que ellos consideraron, después de muchos roces, como la más deseable.