Colmillo blanco
Colmillo blanco Por detrás, desde la punta, la cabeza descendía con inclinación hasta el cuello, y por delante lo hacía verticalmente para encontrarse con una frente baja y bastante ancha. A partir de allí, y como si lamentara su parquedad, la naturaleza había formado sus facciones con mano pródiga. Sus ojos eran grandes y entre ellos había espacio para otros dos. Su rostro, en relación con el resto del cuerpo, era prodigioso. Para disponer del espacio necesario, la naturaleza le había dotado de una mandíbula prognata. Era ancha y consistente y bajaba hacia delante hasta tal punto que parecía descansar sobre su pecho. Posiblemente, aquella apariencia era debida a la fragilidad de su cuello delgado, incapaz de soportar una carga tan pesada.