Colmillo blanco
Colmillo blanco Era inteligente; pero si lo hubiera sido del todo no habrÃa vuelto con Castor Gris, quien ya le habÃa traicionado dos veces. Sin embargo, allà estaba su fidelidad y regresó para ser traicionado por tercera vez. De nuevo cedió cuando Castor Gris intentó colocarle una cuerda al cuello y de nuevo Guapo Smith acudió para reclamarle. Y aquella vez le pegó con más severidad que la anterior.
Castor Gris lo observó todo impasible, mientras el dios blanco manejaba el látigo. No acudió en su ayuda. Ya no era su perro. Cuando terminó la paliza, Colmillo Blanco se sintió enfermo. Cualquiera de los poco aguerridos perros de las tierras del sur habrÃa muerto, pero él no. Su escuela de la vida habÃa sido más dura y él mismo estaba forjado de un material más resistente. TenÃa una vitalidad inmensa. Estaba agarrado a la vida con demasiada fuerza. Pero se sintió muy enfermo. Al principio no pudo ni arrastrarse por el suelo y Guapo Smith tuvo que esperar media hora. Y luego, ciego y sangrante, siguió a Guapo Smith hasta el fuerte.