Colmillo blanco
Colmillo blanco Cherokee no era lento. PodÃa volverse y atacar con rapidez, pero Colmillo Blanco era más rápido y se escapaba. Cherokee estaba también asombrado. Nunca habÃa luchado contra un perro al que no pudiera acercarse. El deseo de arrimarse siempre habÃa sido mutuo. Pero allà tenÃa otro perro que mantenÃa las distancias, bailando y moviéndose de acá para allá. Y, cuando le alcanzaba con los dientes, no mantenÃa el mordisco, sino que se apartaba con la misma rapidez.
Pero Colmillo Blanco no podÃa morderle en la zona vulnerable de la garganta. El bulldog era demasiado bajo y sus sólidas mandÃbulas contribuÃan en mayor medida a protegerle. Colmillo Blanco le atacaba y salÃa ileso, al tiempo que las heridas de Cherokee iban en aumento. Los dos lados del cuello y de la cabeza los tenÃa desgarrados. Sangraba en abundancia, pero no mostraba signos de desconcierto. Continuaba con su perseverante persecución, aunque en cierto instante, confundido, se detuvo completamente y parpadeó en dirección a los hombres que le miraban, mientras movÃa el muñón de su cola expresando su deseo de combatir.