Colmillo blanco
Colmillo blanco Unos minutos más tarde, Henry, que era el que iba caminando en la retaguardia en aquellos momentos, emitió un leve silbido de advertencia. Bill se volvió y miró, e inmediatamente hizo que los perros se detuvieran. En la retaguardia, tomando la última curva y a plena vista, sobre el mismo camino que habÃan recorrido, trotaba una forma peluda y no desprovista de encanto. Su hocico estaba sobre el camino y trotaba con un paso peculiar y muy ligero. Cuando ellos se detuvieron, la forma lo hizo también, elevando la cabeza y mirándolos fijamente con la nariz dilatada, como si estuviera percibiendo y analizando el olor del grupo.
—Es la loba —susurró Bill.
Los perros se habÃan echado sobre la nieve y Bill se pasó junto a ellos antes de reunirse con su compañero en el trineo. Juntos observaron al extraño animal que los habÃa perseguido durante dÃas y que habÃa conseguido destruir la mitad de la jaurÃa.