Colmillo blanco
Colmillo blanco Diferentes a los trineos del Mackenzie eran los de Klondike, que tenÃan patines. Y el método de conducir los perros era también distinto. La formación en abanico no se utilizaba. Los perros corrÃan en una única fila, uno detrás de otro, tirando de correas dobles. Y allÃ, en Klondike, el lÃder era desde luego el lÃder. El más inteligente y el más fuerte de los perros era el lÃder, y la jaurÃa le obedecÃa y le temÃa. El que Colmillo Blanco se hiciera con aquel puesto era inevitable. No se conformarÃa con menos, tal y como advirtió Matt después de muchos problemas e inconvenientes. Colmillo Blanco eligió el puesto por sà mismo y Matt respaldó su decisión con palabras fuertes después de haberle hecho la prueba. Pero, aunque por el dÃa corrÃa en el trineo, por la noche no descuidaba la vigilancia de las propiedades de su amo. Asà que estaba constantemente trabajando, siempre vigilante y leal, el más valioso de todos los perros.
—Deme permiso para escupir lo que llevo dentro —dijo Matt un dÃa—; tengo el gusto de decirle que fue usted un tipo listo al comprar el perro por el precio que lo hizo. Estafó limpiamente a Guapo Smith, aparte de romperle la cara con el puño.
Un despertar de la furia sentida asomó a los ojos de Weedon Scott y murmuró con rabia:
—¡El muy bestia!