Colmillo blanco
Colmillo blanco Aquella certeza era compartida por toda la manada. Pudo contar hasta una veintena que le miraban con hambre o que dormÃan sobre la nieve. Le recordaban a los chicos apelotonados junto a una mesa extendida esperando el permiso para comenzar a comer. ¡Y él era la comida que iban a engullir! Se preguntó cómo y cuándo comenzarÃa el festÃn.